Desde el 21 de abril del 2006, a partir de la una de la tarde el tremor
sísmico del volcán San Cristóbal comenzó a incrementarse. El tremor sísmico es
una oscilación sísmica contínua que las personas no sienten pero que puede
ser registrado instrumentalmente. El nivel normal del tremor en el volcán
San Cristóbal es de aproximadamente 10 unidades RSAM (amplitud sísmica
promedia en un minuto).
Durante el día 21, el tremor continuó aumentando y alrededor de las 6 PM
llegó a 240 unidades RSAM. Se comunicó a la Defensa Civil de Chinandega sobre
el tremor alto que presentaba el volcán.
Durante la noche, el tremor continuó aumentando alrededor de medianoche
alcanzó 400 unidades RSAM y se mantuvo hasta hoy, 22 de abril, 10:00 AM en
aproximadamente este nivel oscilando entre 380 y 440 unidades RSAM, con
cortos episodios de hasta 700 unidades RSAM. INETER mantuvo, durante la
noche, contacto con Defensa Civil sobre este desarrollo.
Además de este movimiento sísmico permanente no se registraron otros
fenómenos inusuales en el volcán. Según observaciones visuales de Defensa
Civil de Chinandega, el volcán mantuvo solamente una pequeña columna de gas.
El aumento del tremor en un volcán indica que los movimientos internos de
gases y del magma en el volcán están aumentando y la presión de los gases
volcánicos sube. A veces puede ser premonitor de una erupción volcánica.
El volcán San Cristóbal presenta en las últimas décadas una actividad
volcánica constante con salida de gases permanente, pequeñas explosiones en
el cráter, sismos, tremor sísmico. La última erupción de importancia en el
San Cristóbal ocurrió en noviembre de 1999 con moderadas explosiones de
ceniza volcánica. Una actividad menor ocurrió en mayo de 2001.
INETER envió, el lunes 24, un equipo de técnicos y , el martes 25 de abril,
tres grupos de vulcanólogos, sismólogos y técnicos en instrumentación a la
zona del Volcán San Cristóbal. Se hicieron observaciones visuales y se
revisó el sistema de monitoreo con estaciones sísmicas, meteorológicas y de
cámaras Web en esta zona. Se hicieron mediciones de la cantidad de gases
volcánicos que el volcán arroja. Además, se consiguió información de los
observadores del campo ubicados en la zona de mayor afectación y se
obtuvieron valiosas observaciones de los oficiales de Defensa Civil que
trabajan actualmente en la zona cercana al volcán. La información obtenida
se relacionó con los datos generados por las estaciones sísmicas
telemétricas y con datos de las imágenes de satélite que INETER obtiene y
procesa automáticamente y en tiempo real. Se analizó el comportamiento
histórico del San Cristóbal y los datos geológicos sobre erupciones ocurrido
sen el volcán.
El resultado de este análisis es que los fenómenos que observamos en los
últimos días en el volcán San Cristóbal son procesos freato-magmáticos que
resultan del contacto de una pequeña cantidad de magma con el agua de una
capa freática en el volcán. Los gases que se observaron el viernes, sábado y
domingo saliendo del cráter y el material arrojado en los últimos días por
las explosiones tuvieron color blanco o gris claro lo que es indicio para
vapor de agua. También el comportamiento del tremor, especialmente la
periodicidad entre fases de tremor fuerte y tremor bajo es típico para
procesos freatomagmáticos.
INETER hizo una evaluación integral de la información obtenida de sus
sistema de monitoreo para estimar el nivel de la amenaza actual y de mediano
plazo para la población aledaña al Volcán San Cristóbal. Se ha consultado
también a científicos del Programa de Atención de Desastres Volcánicos (VDAP)
de Estados Unidos para discutir la situación con ellos.
Llegamos a la conclusión que, en los últimos días, el comportamiento del
volcán fue controlado por una interacción del magma presente el volcán con
capas freáticas. Los fenómenos que se presentaron no reflejan la liberación
de mucha energía1. Las explosiones son pequeñas y el material que se cae
sobre los poblados puede ser tolerado. Por lo tanto, no existía y no existe
mayor peligro para la población, actualmente.
Pero, consideramos que en las próximas semanas se podrían presentar los
siguientes problemas:
1) Mayor ocurrencia de lahares durante la época de lluvias, por el material
arrojado o aflojado por las explosiones en el cráter y depositado en los
flancos del volcán.
2) Continuación del avance del magma que causó los fenómenos freato-magmáticas
hacia la superficie y ocurrencia de una erupción magmática de mayores
dimensiones de la cual el presente episodio freático es solo un premonitor.
Esta hipotética erupción podría ocurrir dentro de algunas semanas.
La posible ocurrencia de lahares es un peligro muy obvio para el comienzo de
la época de lñluvias qu esta muy cerca y se deben tomar contra medidas. En
caso de lluvias fuertes y prolongadas la población que vive muy cerca de los
cauces y conocidos canales de lahar debe salir de esta zona. Esto no afecta
a mucha población.
Un mayor amenaza representa una fase magmática de la actual actividad. pero
se piensa que si se da esta fase los efecto será probablemente moderados
conforme el comportamiento histórico del volcán.
En contra de una mayor intrusión de magma y una posible erupción en las
próximas semanas hablan los siguientes factores:
a) (todavía) no hay intrusión de grandes cantidades de magma:
- no se observa inflación del volcán, no hay grietas nuevas, no se dan
sismos de ruptura,
- no se observa calentamiento de grandes áreas en el volcán (imágenes de
satélite)
b) (todavía) No hay movimiento de mayores cantidades de magma a mayores
profundidades
- no se observaron sismos de baja frecuencia
- No se arroja mucha ceniza, no se arroja ceniza fresca (generada por la
desgasificación del magma)
- No se observa muchos gases volcánicos
Pero esta situación puede cambiar y por eso hay que intensificar el
monitoreo del volcán durante las próximas semanas para detectar cualquiera
de estas condiciones.

Señal RSAM del Volcán San Cristóbal durante los días 13 y 16 del mes de mayo de 2006
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